Irreversibilidad, decisiones

La irreversibilidad me asusta y fascina al mismo tiempo. Es un concepto fí­sico, cuyo adjetivo se utiliza para describir ciertos procesos de sistemas en no-equilibrio. Básicamente quiere decir que cuando un proceso cambia el sistema de un estado inicial a otro final, no podemos volver al estado inicial; por contra, si se pudiera, el proceso serí­a llamado cuasiestático y el sistema estarí­a en equilibrio. La existencia humana es básicamente un sistema en constante evolución, muy lejos del equilibrio.

Un suceso no puede cambiarse, lo que suele expresarse como “lo hecho, hecho está”; como mucho, el individuo podrá cambiar la forma de comprender u aceptar el suceso, pero eso es una decisión en si misma que forma parte del sistema en no-equilibrio. La mayorí­a de las decisiones producen consecuencias fatales que no se pueden corregir, por eso decidir es tan complicado. Cualquier acción es fruto de una decisión, las acciones son equivalentes a los procesos termodinámicos, las decisiones tomadas dirigen la flecha temporal de la evolución, de la existencia; pero las acciones son realmente las que cambian el estado del sistema. Puesto que somos seres pensantes, nuestras decisiones están basadas en la experiencia, los sentimientos y el pensamiento lógico; sin embargo, promediando sobre todos los seres humanos, estoy seguro de que podemos obtener una ley probabilí­stica. La mecánica cuántica entra en acción; el hecho de tomar decisiones es análogo al colapso del estado cuántico.

Las acciones bruscas y violentas cambian el estado del sistema de forma drástica, generan fluctuaciones, alejan el sistema del equilibrio. Cuando el estado del sistema cambia bruscamente es difí­cil situarse, saber que hacer, los valores morales pueden alterarse, las opiniones pueden extremarse, etc. ¿No serí­a deseable realizar acciones cuasiestáticas, o lo más cerca posible a ese concepto? Una acción incorrecta podrí­a corregirse con poco esfuerzo, aunque siempre más del que tomó realizar la acción inicialmente. Es una pérdida de energí­a, pero puede otorgar una estabilidad mayor al sistema en el futuro.

En mi humilde opinión, una buena guí­a para evitar muchos de los problemas humanos es tomar decisiones que nos lleven a realizar acciones que estén lo más cerca posible de ser consideradas cuasiestáticas. Puesto que no sabemos el efecto de tales acciones sobre nuestro sistema, siempre será más fácil volver a un estado cercano al anterior si las acciones son cuasiestáticas.

Sin embargo, hay que tener cuidado. Muchos de los problemas humanos no pueden ser resueltos así­, ya que fue esta misma filosofí­a la que ha producido un estado muy alejado del equilibrio. Es necesario romper la cadena de decisión-acción, abrir el sistema al exterior, recibir influencias externas, modificar el volumen, lo que sea, con el fin de obtener un estado “limpio”, desde el cual el sistema pueda volver a evolucionar, esperemos que hacia un fin mejor.

Ejemplo ilustrativo imaginario: corrupción. Empresario cena con secretario del alcalde y le pide una cita con el alcalde. El empresario paga la cena y da algunos regalos. Nada incriminatorio. Empresario cena con el alcalde y comienzan una animada charla sobre terrenos y recalificaciones. í‰l paga la cena. Nada incriminatorio. Imaginen el resto. Ninguno de los pequeños pasos que se dan en esta serie de decisiones-acciones es incriminatorio por si mismo. Es todo el conjunto el que lo es. Ha llevado el sistema a un estado de no-equilibrio. La forma más rápida de poner las cosas en su sitio es la actuación de las fuerzas de seguridad del estado junto con el poder judicial. Podrí­a volverse mediante una serie de procesos cuasiestáticos, pero serí­a muy lento. Romper la cadena de decisiones-acciones es necesario porque el factor limitante de la existencia humana es, hoy por hoy, el tiempo. Somos breves. No hay forma de resolver todos los problemas de modo cuasiestático, porque un problema durarí­a el doble de tiempo. Un tiempo T en llegar al estado completamente desequilibrado y un tiempo T en retornar a un estado “limpio”. tiempo total 2*T. Romper resolverí­a el problema en la mitad de tiempo, muchas veces.

La dirección de evolución temporal del universo está fijada en una única dirección, aquella que maximiza la entropí­a y al mismo tiempo minimiza la energí­a. Actuar de forma cuasiestática en las decisiones humanas serí­a una especie de viaje en el tiempo. Podrí­amos retornar al estado inicial desde cualquier estado del sistema. Sin embargo, el tiempo seguirí­a pasando y en algún momento, ha de sobrevenir la muerte.

No es esto un ensayo fatalista, sino una reflexión en cuanto a la naturaleza humana y como las pequeñas decisiones pueden ayudar a mejorar un sistema, o producir efectos nefastos con el paso del tiempo. Como una decisión drástica puede destruir lo creado con mucho esfuerzo, o dar un nuevo impulso de vida a algo que estaba acabado.

Posted By dsuarez

David nació en Las Palmas de Gran Canaria, España. Estudió Ingeniería en Informática en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), donde ha trabajado en investigación los últimos años. Siempre ha sentido una gran curiosidad por los ordenadores y las ciencias, y más recientemente en el mundo empresarial. Ha trabajado como programador/analista, consultor en tecnologías de la información y obtuvo la beca de Google Summer of Code en 2006. Es socio fundador de Wantudu (http://wantudu.es), empresa especializada en terminales táctiles para hoteles.

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