Irreversibilidad, decisiones

March 18th, 2007

La irreversibilidad me asusta y fascina al mismo tiempo. Es un concepto físico, cuyo adjetivo se utiliza para describir ciertos procesos de sistemas en no-equilibrio. Básicamente quiere decir que cuando un proceso cambia el sistema de un estado inicial a otro final, no podemos volver al estado inicial; por contra, si se pudiera, el proceso sería llamado cuasiestático y el sistema estaría en equilibrio. La existencia humana es básicamente un sistema en constante evolución, muy lejos del equilibrio.

Un suceso no puede cambiarse, lo que suele expresarse como “lo hecho, hecho está”; como mucho, el individuo podrá cambiar la forma de comprender u aceptar el suceso, pero eso es una decisión en si misma que forma parte del sistema en no-equilibrio. La mayoría de las decisiones producen consecuencias fatales que no se pueden corregir, por eso decidir es tan complicado. Cualquier acción es fruto de una decisión, las acciones son equivalentes a los procesos termodinámicos, las decisiones tomadas dirigen la flecha temporal de la evolución, de la existencia; pero las acciones son realmente las que cambian el estado del sistema. Puesto que somos seres pensantes, nuestras decisiones están basadas en la experiencia, los sentimientos y el pensamiento lógico; sin embargo, promediando sobre todos los seres humanos, estoy seguro de que podemos obtener una ley probabilística. La mecánica cuántica entra en acción; el hecho de tomar decisiones es análogo al colapso del estado cuántico.

Las acciones bruscas y violentas cambian el estado del sistema de forma drástica, generan fluctuaciones, alejan el sistema del equilibrio. Cuando el estado del sistema cambia bruscamente es difícil situarse, saber que hacer, los valores morales pueden alterarse, las opiniones pueden extremarse, etc. ¿No sería deseable realizar acciones cuasiestáticas, o lo más cerca posible a ese concepto? Una acción incorrecta podría corregirse con poco esfuerzo, aunque siempre más del que tomó realizar la acción inicialmente. Es una pérdida de energía, pero puede otorgar una estabilidad mayor al sistema en el futuro.

En mi humilde opinión, una buena guía para evitar muchos de los problemas humanos es tomar decisiones que nos lleven a realizar acciones que estén lo más cerca posible de ser consideradas cuasiestáticas. Puesto que no sabemos el efecto de tales acciones sobre nuestro sistema, siempre será más fácil volver a un estado cercano al anterior si las acciones son cuasiestáticas.

Sin embargo, hay que tener cuidado. Muchos de los problemas humanos no pueden ser resueltos así, ya que fue esta misma filosofía la que ha producido un estado muy alejado del equilibrio. Es necesario romper la cadena de decisión-acción, abrir el sistema al exterior, recibir influencias externas, modificar el volumen, lo que sea, con el fin de obtener un estado “limpio”, desde el cual el sistema pueda volver a evolucionar, esperemos que hacia un fin mejor.

Ejemplo ilustrativo imaginario: corrupción. Empresario cena con secretario del alcalde y le pide una cita con el alcalde. El empresario paga la cena y da algunos regalos. Nada incriminatorio. Empresario cena con el alcalde y comienzan una animada charla sobre terrenos y recalificaciones. Él paga la cena. Nada incriminatorio. Imaginen el resto. Ninguno de los pequeños pasos que se dan en esta serie de decisiones-acciones es incriminatorio por si mismo. Es todo el conjunto el que lo es. Ha llevado el sistema a un estado de no-equilibrio. La forma más rápida de poner las cosas en su sitio es la actuación de las fuerzas de seguridad del estado junto con el poder judicial. Podría volverse mediante una serie de procesos cuasiestáticos, pero sería muy lento. Romper la cadena de decisiones-acciones es necesario porque el factor limitante de la existencia humana es, hoy por hoy, el tiempo. Somos breves. No hay forma de resolver todos los problemas de modo cuasiestático, porque un problema duraría el doble de tiempo. Un tiempo T en llegar al estado completamente desequilibrado y un tiempo T en retornar a un estado “limpio”. tiempo total 2*T. Romper resolvería el problema en la mitad de tiempo, muchas veces.

La dirección de evolución temporal del universo está fijada en una única dirección, aquella que maximiza la entropía y al mismo tiempo minimiza la energía. Actuar de forma cuasiestática en las decisiones humanas sería una especie de viaje en el tiempo. Podríamos retornar al estado inicial desde cualquier estado del sistema. Sin embargo, el tiempo seguiría pasando y en algún momento, ha de sobrevenir la muerte.

No es esto un ensayo fatalista, sino una reflexión en cuanto a la naturaleza humana y como las pequeñas decisiones pueden ayudar a mejorar un sistema, o producir efectos nefastos con el paso del tiempo. Como una decisión drástica puede destruir lo creado con mucho esfuerzo, o dar un nuevo impulso de vida a algo que estaba acabado.

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